Opiniones
jueves, septiembre 13, 2007
 

Palabras pronunciadas hoy en el homenaje de los electricistas a los Héroes

Los sabinos, la cimera
con sortijas de plata remecían;
cantaba nuestra eterna primavera
su himno al sol; era diáfana la esfera,
perfumaba la flor…¡y ellos morían!

Allí fue… la mañana era de oro,
septiembre estaba en flor… ¡y ellos morían!

Amado Nervo

Mexicanas y mexicanos:

La efeméride nos recuerda que en una fecha como hoy del año 1847, en defensa de la Nación y ante la invasión del ejército de los Estados Unidos de Norteamérica, murieron cadetes del Colegio Militar en el cerro de Chapultepec de la ciudad de México. La sangre de muchos mexicanos defensores de la Patria regó los campos. La consecuencia de esa invasión fue la pérdida de la mitad del territorio.

El próximo día 16 conmemoraremos el inicio de la guerra de independencia acaudillada en 1810 por el párroco del pueblo de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla. Ahora nos reunimos ante su monumento para celebrar su gesta y la de muchos mexicanos que a lo largo de siglos han ofrendado su vida para forjar lo que llamamos la Patria.

La Patria esa entidad sublime y un tanto abstracta a la que aludimos en días de fiesta o de tragedia nacional. La Patria que puede concebirse como el conjunto de instituciones, costumbres, idiosincrasia y territorio que nos dan identidad ante las otras naciones del mundo.

Nuestra Patria ha sido generosa con muchos inmigrantes que la han aceptado como suya. Inmigrantes de varios continentes han encontrado aquí solidaridad y medios para tener un hogar, trabajo y una vida digna. En algún caso, en una o dos generaciones de descendencia, hacerse de fortunas que asombran y contrastan con la miseria en la que viven millones de compatriotas descendientes de los pueblos originarios de estas tierras de América. La Patria tiene una inmensa deuda con esos mexicanos. Esa deuda es nuestra. Vivimos en una Nación cuyo principal rasgo ante muchos ojos en el mundo y propios es la pobreza y la gran desigualdad, una desigualdad que es ofensiva.

Iniciamos como Nación el siglo XXI con una entrada a la democracia que pensábamos plena. A penas entrada la era vimos que no era tan cierta esa idea. La democracia aún no se establece entre nuestra sociedad como se requiere. Prevalece el abuso del poder, del poder del dinero y de sus poseedores y de los poseedores de poderes fácticos como algunas cúpulas de grandes sindicatos, entendiendo el término como lo dice la ley, de patrones o de trabajadores, y de los dueños de medios electrónicos masivos que abusan de una conseción que el Estado les ha otorgado. Nos falta mucho para avanzar y construir una democracia plena, donde el sufragio sea efectivo, como reclamó Francisco I. Madero a principios del siglo pasado, y no se considere como mercancía ante el poder del dinero. Esperamos que los consensos que se están alcanzando en el Congreso de la Unión y que deben ser apoyados por los Congresos Estatales permitan una mejoría de los procesos que nos den una democracia más cerca de los ciudadanos y alejada del poder del dinero, para detener el avance de poderes fácticos que estos días han mostrado su fuerza de manipulación mediante un gran despliegue mediático. Y sea el interés supremo de la Nación el que prevalezca.

El reclamo por la ausencia de respeto a los derechos humanos en algunos lugares del país, no debe ser motivo para actos de sabotaje como los ocurridos en julio y esta misma semana. Los mexicanos no queremos un enfrentamiento entre grupos radicales, que por medio de la violencia se hacen ver y oír por la sociedad y por el gobierno, y las fuerzas del Estado. Los derechos humanos deben ser respetados por todos y castigados quienes sean responsables de violación alguna. Rechazamos categóricamente los atentados a instalaciones de Petróleos Mexicanos, empresa que constituye uno de los activos más preciados de la Nación, de la que se obtienen cuatro de cada diez partes que conforman el ingreso del Gobierno. Las industrias de la energía son pilares de México y palancas para su desarrollo y deben ser respetadas y conservadas por su gran utilidad para la economía nacional y la vida diaria en todos sus ámbitos.

El pasado 14 de agosto la Comisión Federal de Electricidad cumplió 70 años. Siete décadas ha servido a nuestro país la industria eléctrica que se creó durante el mandato del presidente Lázaro Cárdenas del Río. Durante ese tiempo se fue cubriendo el territorio nacional con centrales de generación y un sistema de transmisión y distribución con el que se lleva electricidad al 98 % de los hogares de los mexicanos, a sus complejos industriales, a sus centros comerciales, a sus centros de enseñanza, a las sedes gubernamentales, a escuelas, universidades y otros centros de cultura, deporte y esparcimiento, a calles, avenidas y plazas en pueblos y ciudades. Hace tres semanas se demostró, una vez más, de la capacidad de respuesta de la empresa, al restablecer el suministro eléctrico afectado por el huracán Dean, siendo su principal motor para ello la voluntad y decisión de los electricistas, esos hombre vestidos de beig o amarillo que resolviendo todas las dificultadas encontradas cumplieron con su deber y lo hicieron con entusiasmo, porque así sirven a los mexicanos cada día.

La CFE ha servido durante 70 años cumpliendo una función fundamental en la vida y desarrollo de México. Su viabilidad está demostrada. Como una empresa pública debe prevalecer. Para que sea más eficiente debe gozar de autonomía. Habiéndose rechazado en el Congreso de la Unión las iniciativas de los dos titulares anteriores del Poder Ejecutivo Federal de trasladar su posesión total o parcial a entes diferentes de las del Estado Mexicano. Sus iniciativas dibujaban un panorama catastrófico que el tiempo ha desmentido. No se apagó ni un solo foco por insuficiencia de energía eléctrica. Se ha confirmado que la industria eléctrica debe seguir siendo propiedad de México como lo establece la Constitución. Mediante un programa de inversiones con registro diferido en el gasto o Pidiregas, eufemismo para llamar a la deuda, se han comprometido grandes recursos, esto debe detenerse. Para ello y para servir mejor, la empresa eléctrica de los mexicanos debe contar con una legislación que le dé autonomía, que pueda administrar sus propios recursos. A la vez, debe asumir compromisos con la sociedad: Garantizar el abastecimiento de electricidad presente y futuro que satisfaga las necesidades para una vida digna de los mexicanos y pleno desarrollo del país; hacerlo con parámetros de continuidad y calidad del suministro y del servicio con estándares de nivel internacional; con precios competitivos, que no estén sujetos a necesidades hacendarias o a intercambio de favores políticos; con la participación de los mexicanos, sin ninguna distinción, que quieran sumarse a esta empresa y tengan la competencia y aptitud para ello; con transparencia y rendición de cuentas de su gestión. En esta materia los legisladores del Congreso de la Unión tienen una oportunidad histórica. El país lo merece. En tanto debe respetarse la legislación vigente en su letra y espíritu, no distorsionando la posibilidad del autoabastecimiento que la Ley permite para simular sociedades para tal fin y satisfacer necesidades de los municipios.

El próximo 27 de septiembre celebraremos el aniversario de la Independencia Nacional, obtenido en 1821 con la unión de los ejércitos de Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide.

En ese mismo día, también celebraremos el aniversario de la Nacionalización de la Industria Eléctrica realizada en 1960 por el presidente Adolfo López Mateos mediante la adquisición de las empresas extranjeras, lo que permitió fortalecer la industria nacional y llegar a tener la empresa que hora es la Comisión Federal de Electricidad. Ese día, como el 14 de agosto en que se cumplieron 70 años y los electricistas veracruzanos sembraron más de cien mil árboles y los electricistas en todo el territorio nacional más de un millón para contribuir a contrarrestar la deforestación que ha avanzado en el país, lo celebraremos trabajando, para seguir generando, transmitiendo y distribuyendo Electricidad para el progreso de México.


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Comentarios:
Un excelente trabajo han realizado sin duda, en sus 70 años de servicio la CFE ha de tener muchas anécdotas que contar a los ciudadanos, esas experiencias que se van dando día a día, como esta que citas después del huracán Dean, ese esfuerzo en el cumplimiento de su deber.

Te felicito y que sean muchos años mas al servicio de tan importante labor,la energía se ha convertido en uno de los elementos vitales para vivir, es fundamental que siga dando servicio tan eficaz como hasta hoy.

Gracias y hasta pronto.
 
Muy buen discurso Eleonaí, muy mesurado, pero a la vez combativo. Inspirador para seguir luchando por nuestro país, y decir que si podemos hacerlo, sacar adelante al país, porque al final y al cabo los mexicanos no somos tan flojos y tan tontos como nos quieren hacer creer. Felicidades por el discurso, y nada, solo me queda decir Gracias por no darte por vencido.
Saludos

pd. por cierto adaptaré parte de tu discurso, para el discurso que daré aqui en Suecia en la celebración del 15 de Septiembre.
 
Muy bueno Eleonaí. Recuerdo con emoción los aplausos que dimos a los trabajadores que nos pusieron los postes después de Wilma. Su ayuda fue invaluable. La gente les llevaba refrescos y comida porque estuvieron horas trabajando. Para nosotros fueron héroes porque sin ellos hubiéramos estado muchísimos más días sin luz.
 
Eleonaí, hola
Felicidades por el discurso...
La labor de los trabajadores dela electricidad es en verdad muy eficiente. Lo he constatado en casos de emergencia como los huracanes...
Gracias por participarnos de tus palabras.

Un abrazo
 
Tu texto es la misma luz!!!
Tus letras brillan.
Te felicito mucho.
Qué gusto que tú lo hayas pronunciado.

Recibe abrazos.
 
Me encantó el post. La historia mexicana es apasionante, y tiene todo para ser el eje inspirador de las acciones actuales y futuras.
Y esa historia es la de Hidalgo, la de Zapata y la de Pancho Villa y también la de los electricistas.
Un país como ese no puede tener a Calderón, a Elba Esther Gordillo, a Azcárraga Jaen y al Yunque. No lo merece y no lo merecen ustedes.
Fuerza!
Un abrazo.
 
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